Cuando La Familia Produce Pesadillas

familia elefante

La Familia, cuanto más lejos, mejor.

Hay familiares que cuando te los encuentras te preguntas cómo es posible que compartas genes con ellos. Cuando te los encuentras te da por disimular como si no los hubieras visto, como si no los conocieras, como si acabaras de recibir un ladrillazo y tuvieras amnesia. Porque si te los encuentras desearás que alguien te pegue con un ladrillo en toda la cabeza para perder la consciencia y no sufrir, porque como te trinque alguno o te relacionen con ellos, vas a lamentar no haber nacido en la Familia Adams, o no tener un disfraz de elefante para pasar desapercibido. ¿Que exagero?, no, ahora vais a ver como no exagero. El que no tenga alguien así en la familia, que tire la primera piedra, y por favor, preferiblemente a la cabeza de mis familiares, porque yo los tengo todos. Pasemos a enumerarlos.

robaperas

La tía abuela que arrampla con todo lo que puede en los banquetes. Ya sea una boda, un bautizo, una comunión o un funeral, esos eventos tan bonitos donde se junta toda la familia, a la que te descuides se mete las copas en el bolso, que siempre lleva colgado del cuello en todo momento por temor a que se lo roben (que hay manos muy largas), y se bebe los culines de todas las botellas empezadas, o va rellenando botellas con los restos que luego se lleva para casa, “no se vaya a echar a perder” es su frase favorita. Se la reconoce porque sea el evento que sea, ella aparece con chándal de colores pastel. Hasta en las peores familias hay una. Yo tuve una.

siniestro

El primo siniestro. En todas las familias hay un siniestro, en la mía soy yo, pero no me refiero al hecho de vestir de negro, pintarte las uñas de negro, maquillarte de negro, teñirte el pelo de negro y ser más blanco que el sobaco un vampiro. Es que si encima eres feo de cojones puede que te llamen siniestro, pero sólo por el miedo que da mirar en tu dirección. Aun así hay graciosos que le dejan al bebé de la familia para que se vaya haciendo a crecer traumatizado. Total, no es lo peor que se va a encontrar la criatura.

coleccionista

La tía que colecciona cosas. Y que le gusta hacerse fotos con ellas. Te la puedes encontrar posando con la foto enmarcada de sus nietas, una camiseta con un perro raro, un molde de tartas, una visera de plástico rosa, un mazo de juez, una maceta con una planta de tela, dos tomates, un teléfono móvil del año la polca, un biberón de juguete, una agenda y ¿un palo?. Algunos lo llaman síndrome de Diógenes, pero el caso es que si entras en su casa tal vez no encuentres la salida si te pierdes entre su colección de muñecas de porcelana y la de trajes típicos en macramé. Mira bien, con un poco de suerte te encuentres los restos óseos del que vino a leer el contador del gas, yo todavía lo estoy buscando.

cierrabares

El primo cierrabares. Todos tenemos un alcohólico como poco en la familia. Es precisamente en las reuniones familiares donde se consume más alcohol que en la sala de urgencias de un hospital, ya sea porque ves las botellas pasar o por no ver al resto de los invitados. Pero siempre hay unos cuantos que allí donde haya una bebida espirituosa, allí lo encontraréis, y según vaya transcurriendo la velada, se volverán más peligrosos que un mono con un cutter. Le reconocerás por llevar siempre una lata de cerveza en la mano, de todas las marcas, la gorra como si se la hubieran puesto desde un quinto piso, y por decirte lo cojonudo que eres y lo mucho que te quiere mientras te retuerce el cuello en un abrazo y arrima la cebolleta a la espalda de tu madre que se ha cardado el pelo para la ocasión. Como si lo estuviera viendo, vamos.

pirao

El tío majara que acaba de salir del psiquiátrico, del penal, o del penal psiquiátrico. En todas las familias hay un loco, o dos, o más, en la mía soy yo. Pero no me refiero a esa simpática persona un poco excéntrica con algún ligero trastorno mental, sino al tío esquizofrénico con trastorno maníaco paranoico y brotes psicóticos. Que escucha voces y que a veces te encuentras hablando solo consigo mismo, e incluso discutiendo con el hombre invisible, mirando de reojo a las esquinas o intentando esconderse detrás del ficus. También es probable que esté a tu lado haciéndote burlas porque se cree que no puedes verle. Le reconocerás por llevar barba de meses, pantalones muy cortos a la altura de la ingle, solamente pantalones muy cortos, y una cicatriz en la pierna de cuando se clavó el destornillador de estrella en un momento de euforia. También puede llevar una toalla deshilachada que muerde de vez en cuando, y a sus pobres sobrinos que alguna madre desnaturalizada ha abandonado en sus brazos. Yo tuve uno, se parecía bastante al de la foto, incluso creo que tengo una foto parecida con mi hermano en pañales intentando escapar mientras yo le quería dar con un zapato en la cabeza.

bailarina

La tía que quiso ser artista y no desperdicia la ocasión de deleitarnos con sus artes escénicas, ya sea cantando, bailando, recitando o haciendo el pino puente. La reconoceréis por ir vestida con capas vaporosas y guantes a juego, un vestido que parece una combinación, enjoyada y con un moderno peinado de los tiempos del cuplé. No duda en meterse vestida en la piscina si es necesario y suele llevar zapato cómodo de abuela para no resbalarse y partirse una cadera, otra vez. Si lleva un motivo de telas de araña es posible que sea la funda de la mesa camilla del primo siniestro. Yo tuve una que cuando te descuidabas te recitaba el poema “A treinta leguas de Pinto y veinte de Marmolejo”

los primos

Los primos raros. Todos tenemos primos de su padre y de su madre, que se parecen entre sí como un huevo a una castaña, y al resto de la familia ya ni hablamos. Como por ejemplo la niña repollo vestidita de rosa que parece una princesita con su cestita, que queda de perlas en una casa decorada con huevos de pascua, conejitos y el bonito sofá de flores que todos hemos tenido en alguna ocasión. Y el primo “me lo paso todo por el arco del triunfo” que desentona en todas partes y se la suda tu visita, lo reconocerás por encontrártelo como recién levantado, en gayumbos, sentado en el sofá de flores tocándole los huevos de Pascua a su hermana.

señora con bigote

La tía con bigote. Esa señora que te pincha cuando te da besos y siempre está empeñada en darte besos, cada vez que te ve, cada cinco minutos o cuando te pilla a traición mirando una mosca. A parte de pinchar con el bigote sus besos suelen hacer ventosa porque lleva dentadura postiza. La reconocerás por llevar medias claras con las piernas sin depilar, las uñas pintadas de rojo, jersey hecho por ella a punto pelota de un color que se da de tortas con la falda tubo, siempre una talla menos, collar de perlas y pendientes discretos. Puede ir acompañada de ese primo raro al que le gusta ponerse mallas y vestirse de hada. Suele ser un buen apoyo para dejar al bebé porque siempre le duelen los pies (de correr detrás de ti para darte un beso).

nudista

El primo nudista. Son esos familiares a los que les gusta ir a playas naturistas y van por su casa en pelota picada. También en la tuya, porque aprovechan cualquier ocasión para ponerse cómodos, en las reuniones familiares suelen ser los más naturales. Opinan que puesto que nacemos desnudos, el cuerpo es una parte nuestra que debemos mostrar sin ningún pudor, y les molesta que vayas colocando cojines en los sitios donde van a sentarse. No suelen entender que no es el hecho de ver un desnudo lo que te incomoda, sino que si miras para otro lado es por no ver un cuerpo escombro como el suyo. Lo reconocerás por ir en bolas ofreciéndote un plátano.

enanos

El tío místico. Es ese pariente amante de la naturaleza que suele coleccionar enanitos de jardín. Tiene muchos, les pone nombre y te los presenta. Si opinas que son feos se ofende y te dice en voz baja que no lo digas delante de ellos, que no les gusta. Suele vivir solo y no es invitado a las reuniones familiares porque prefiere quedarse en su jardín y si va tiene que ir con todos sus gnomos. Le reconocerás por ir vestido como David el Gnomo y tener una mirada un tanto extraña, producto de fumarse lo que sea que tiene plantado en su jardín a la par de adorar las setas como un enano, y comérselas. Setas que no se encuentran en el mercado.

ay payo

El primo de la fragoneta. Es ese primo más conocido como pecho lobo o “er Yónatan”, que tiene el pelo más largo que tú, barba a lo Jesucristo SuperStar y siempre quiere venderte unos ajos. Suele pasar que aunque te llame prima no sea familia tuya porque te haya confundido con la Mari la de la Celsa. Lo reconocerás por el collar de oro con un Jesús del Gran Poder y los calcetines deportivos. Y a la que te descuides te encontrarás con dos cajas de picotas de dos kilos cada una.

vegetariano

El tío vegetariano. Todos tenemos un vegetariano en la familia. En mi caso soy yo. Ese familiar que te jode todos los menús porque no quiere pavo relleno, aparta el atún y el huevo duro de la ensalada, no acepta que le frías un huevo si no come otra cosa, acaba con todo el pan de la mesa y no prueba el arroz con leche del postre. Se pasa toda la puñetera cena preguntando si la salsa lleva nata o tal vez queso. Lo reconocerás por llevar su canasto de verduras, probablemente cultive sus propias legumbres y lleve los rábanos en la mano. Lo puedes encontrar en el jardín con un extraño bañador psicodélico y toma el sol con calcetines.

friki

El primo friki. Todos tenemos un friki en la familia. En mi caso … también. Son esos familiares que se olvidan de tu nombre pero se saben todas las propiedades de las bolas del dragón, se sorprenden de tus pocos conocimientos en las artes mágicas de nivel 10 y no pueden entender que no tengas un superhéroe favorito. Lo reconocerás por llevar una camisa azul del increíble Hulk aunque en la invitación pusiera “llevar etiqueta o vestido de cóctel” y por una extraña ley de la física que les afecta a ellos más que al resto de los mortales, la del desplazamiento del pelo desde la frente a la nuca.

malotes

Los primos malotes. Todos tenemos primos malotes en la familia. Son aquellos que intentan sacarte un ojo con la escopeta de balines. Sus costumbres se remontan a aquellos años de la infancia en los que los juguetes eran sexistas y bélicos, por lo que tenías que patearles los güevos con los zapatos de charol al tiempo que les hacías tragar las cabezas de las Nancys. Siempre querían jugar a indios y vaqueros o policías y ladrones y ganar ellos. Cuando crecen parece que no han crecido. Los reconocerás por llevar sombrero de vaquero o policía motorizado, ir armados hasta las trancas y llevar pantalones cortos con botas de cordones. Suelen darse un aire a los Village People, llevar bigote e ir de tres en tres.

monja fantasma

La tía monja fantasma. Todos tenemos una tía monja, o fantasma, o monja fantasma. Suele aparecer de repente sentada en el sofá para darte un susto de muerte. La reconocerás por ir vestida de monja, llevar rosario, y ver al bebé que durante toda la celebración hemos estado pasando de mano en mano para quitarle de en medio flotando sobre el sillón y llorando como un poseso.

Sí, porque en todas las familias también hay un bebé que pasa de en mano en mano porque nadie sabe dónde colocarlo o a quién colocárselo. En mi caso, era yo.

Ya veis que no exagero, y mi único consejo si tenéis alguien así en la familia es: corred. Espero provocaros con estas fotos ¡ felices pesadillitas!

Angelika BC.

Fuente: AwkwardFamilyPhotos.

 

 

 

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11 Respuestas a “Cuando La Familia Produce Pesadillas

  1. Jajajajajaja Que buenísimo post jamia!!! Lo mejor es que tu eres la rara, la loca, la vegetariana, la oscura, la acaparadora vamos jajajajajaja. Ay señor que buen rato y que fotos mas… que se yo!!!
    Veras la tia que se lleva todo en el bolso la tengo, la siniestra la tengo, el borracho lo tuve, el de las setas “Sin enanos pero también” en fin que si indago bien los voy a tener a todos.
    Lo he pasado genial jejejejeje Muaks desde el infierno!

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  2. jejejejeje, ¡lo que me he llegado a reír!!! Te voy a decir cuales son mis preferidas, esas con las que al leer tus descripciones, he pegado carcajadas a lo bestia y he provocado un “¿estás bien?” desde el salón!!, jeejjejje

    – La del tío majara con la cicatriz en la pierna que se auto infligió en un momento de euforia, jajjaja, ¡es que lo estoy escribiendo y no puedo para de reírme!!!!
    – La de la princesita con su cestita y el tío que desentona 😆
    – La tía con bigote, pero más que ella, el niño vestido de hada, jejeje
    – Los Village People tambien, ¡también!!, te imagino pateándoles los güevos con tus zapatitos de charol 😆

    Vamos que me han gustado todas mucho, pero esas son mi “debilidad” 😉

    Muchos besitos, bichillo rarito (ahora te pongo una carita moñas) jejeje

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