Fotografías Imposibles

Mi Cuco Rosa.

La gente se pregunta por qué visto de negro. La gente se pregunta muchas cosas porque se aburre y necesita preguntarse. ¿Y qué les respondes…? Pues porque sí, porque me gusta el negro, porque adelgaza, porque es elegante, porque soy siniestra, porque soy gótica, porque estoy de luto porque se me ha muerto una rata, porque estoy de luto por la inteligencia muerta de la humanidad. Pero la verdad es que estoy traumatizada porque de pequeña me vestían de rosa. Se nota en la cara que tengo en esta foto que no me gustaba mucho ese color.

La cara de susto no se si es por tanto rosa que me rodea, o por el episodio conocido mundialmente en mi casa como “el vuelo del cuco”. Mi madre siempre fue muy moderna, y en lugar del típico cochecito porta-bebés, me compró uno desmontable: un cuco rosa que podía llevarse con unas asas como un bolso, montarse en una estructura de metal con ruedas para convertirse en cochecito o en otra estructura con patas que hacía de cuna. Tres en uno, práctico y barato. Mi abuela prefería las ruedas porque así de paso llevaba la compra. A mi madre le encantaba sacarme de paseo en el cuco, esa ligera sillita de plástico con un aterrorizado y rosa bebé que no llegó a los tres kilos al nacer. Yo.

Fue un día de primavera o verano, en el que por suerte iba tapada hasta los ojos porque ya sabían que el sol no me sentaba muy bien. Como nací en invierno se dieron cuenta tarde, al decir mi madre “esta niña es más blanca que el sobaco un vampiro, vamos a ponerla un poquito al sol, que coja vitaminas” y acabar chamuscadita en urgencias.

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Mi madre, muy moderna, paseaba sobre unas sandalias de tacón de 20 cm con plataforma de otros 10, para compensar que mide 150 cm. y un vestidito que apenas le tapaba las bragas. Por suerte ese día llevaba bragas, cosa no muy habitual en ella. Me llevaba a mi como si fuera la cesta de Caperucita, y no debían gustarme mucho esos paseos, porque mi abuela comprobó (por medio de su técnica favorita de ensayo y error y repetir el resultado positivo hasta 10 veces una vez descubierta la teoría) que al sentarme en el cuco me agarraba a mí misma con cara de pánico y cierta rigidez que no se me pasaba hasta que me desmontaban del maléfico artefacto rosa.

El caso es que al cruzar un paso de peatones, mi medre se torció un pie, se le rompió una tira de la sandalia y se pegó el hostiazo de su vida contra el asfalto. Contaba luego, jocosa, que menos mal que llevaba bragas ese día, porque se las enseñó a la gran multitud que se acercó a socorrer a la joven mujer esmorrada contra el asfalto de la bonita y gran avenida de Unter den Linden, que quiere decir “Bajo los Tilos”.

manzana rosa

Y yo, os preguntaréis, ¿dónde estaba?, pues no debajo de un tilo, precisamente, sino de un coche parado al otro lado de la bonita y grande avenida. La ligera estructura de plástico rosa del cuco con el ligero bebé dentro voló varios metros hasta que se quedó empotrada debajo del auto. Por suerte para mí, los plásticos que se hacían antes no son como los de ahora. El cuco tenía unos arañazos por el derrape en el asfalto y el incrustamiento bajo el coche, pero estaba enterito y rosa y duró muchos años más.

Las amable personas que se esforzaron en sacarme temiendo por mi integridad física, mientras otras levantaban a mi madre del suelo porque paralizaba el tráfico toda espatarrada y con una teta fuera, se sorprendieron al verme encogida y agarrada a mi misma como si me fuera la vida en ello, con cara de pánico de los gordos, pero entera y con un simple arañazo en la frente. eso sí, los ojos parecía que se me iban a salir de las órbitas de un momento a otro. La boca cerrada herméticamente, tal vez temía comerme una mosca.

En ese mismo estado me encontró mi abuela cuando fue al hospital a recogernos a mi madre y a mi. Ella con múltiples magulladuras, desolladuras y contusiones por todo el cuerpo y el amor propio. Sin una sandalia pero con bragas, eso sí. Y yo en un estado casi comatoso mirando fijamente el mundo con los ojos muy muy abiertos, la boca muy muy cerrada y agarrada a mi misma.

A partir de aquel día el rosa me produce escalofríos.

Angelika BC

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8 Respuestas a “Fotografías Imposibles

  1. Ay, pobrecita, criaturica!!! por dios y todos los santos, jejejej ¡Qué carita de susto de los gordos, pa mí que estabas en estado de shock!! 😆

    Dicen que las experiencias de los primerísimos añitos de vida te marcan para siempre… Ahora también comprendo porque dices contestar de forma breve o con gruñidos cuando te expresas de forma oral (te quedó la boquita sellada) jejejjeejej

    Muchos besitos, corazón!!

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  2. Si es que es rosa hasta el suelo!!!! Que horror, no me extraña que te traumatizaras, nada que ver con el derrape seguro. que ya antes de salir a la calle estabas en estado vegetal, solo hay que verte jejejeje Besos infernales cielo.

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